miércoles 17 de agosto de 2011

Otros poemas (32)

Flor silvestre. Castellazo, 2011

Instantes inconexos XVI
(Versos de amor y ternura)

Me fijé, iba en el metro.
Era la mujer más bonita
que vi esta primavera.

Si no me dices nada
puedo escribir música;
pero, sin letra.

Me viene regusto a mar
y olor a sal, de tu piel
verde aceituna.

La luna y yo somos amigos.
Anoche, sin ir más lejos,
salimos a pasear.

Converso con ella,
le encomiendo a mi gente
y, sin más, los cuida.

lunes 15 de agosto de 2011

Otros poemas (31)

Col. Teià, 2011


En ese tiempo cruel

De ese tiempo cruel,
guardo dos cosas para dar,
herida y alimento.

En ese tiempo cruel,
mudé a luciérnaga
para que la noche parezca día.

En ese tiempo cruel,
los pájaros dejaron de volar
y se arrastraron dolorosamente.

En ese tiempo cruel,
algunos iniciaron una guerra,
otros se amaron por última vez.

En ese tiempo escribí furioso,
precisamente el primer poema,
verso a verso, para todo el mundo.

El segundo, el tercero,
y todos los demás, trajeron
la calma de la lluvia de abril.

Gracias a Dios.

miércoles 10 de agosto de 2011

Otros poemas (30)

Jacintos. Teià, 2011


¿Nada vivo?

Nunca quisiste nada vivo
a tu alrededor. Eso dijiste.
No querías perro, ni gato,
ni siquiera plantas o flores
para que te hicieran compañía.
Querías estar sola, sin más nada.

Por eso me sorprendió un poco
ver una araña que colgaba
del techo del comedor, sobre la mesa;
y una hilera de hormigas desfilando
por el poyete de la ventana,
sin que las mataras.

lunes 8 de agosto de 2011

Otros poemas (29)

Hoja. Teià, 2011


La buena nueva

Al anochecer, en el patio,
sentados en la escalera,
me explicaste susurrando
que ya no somos dos,
sino tres. Buena nueva.

sábado 6 de agosto de 2011

Otros poemas (28)

Cactus. Teià, 2011.

Pensamientos insignificantes


Mientras caminaba pensaba
en lo bueno que es tener una estufa
para poder calentarse.
También pensaba en lo bueno
que es tener una casa,
con una cocina y un horno
donde cocinar cosas contigo.
También pensaba cosas extrañas:
en cómo se tejen los hilos de la vida,
de dónde salen los nombres de las personas,
con qué letras mayúsculas empiezan,
qué vocales y consonantes lo componen,
cómo se escriben y cómo se leen,
qué necesarios son para llamar
y para que nos llamen.
Todo lo pensé mientras caminaba

de mi casa a la panadería,
y me llevé dos baguetes
bien tostadas para la cena.
A la vuelta no pensé,
me comí el pico crujiente
de una de ellas, de la más dorada.

jueves 4 de agosto de 2011

Otros poemas (27)

Mimosa. Teià, 2011.

Otra escena inquietante
“Ella huele a feromonas”

No te burles al leer.
En algún momento
él supo por donde iba el amor,
y lo definió:

“Es alta y enjuta,
de ojos marrones
a primera vista
y verdes después de mucho mirar;
su nariz es aguileña,
sobre una boca grande
con labios finos
y dientes blancos;
es andrógina, sin tetas,
tiene el pelo muy largo,
oscuro y dorado a la vez;
toda ella se adivina
como una trampa de amor,
que huele a espliego,
que huele bien desde lejos,
huele a feromonas supongo,
aunque las feromonas no huelan.”

Y lo conquistó.

lunes 1 de agosto de 2011

Otros poemas (26)

Cactus. Teià, 2011.


Testamento

Mientras te abrazo,
respiro tu olor,
enredo tu pelo entre mis dedos
y navego por el fondo de tus ojos,
pongo a tu nombre, ante nosotros,
todas las olas del mar. Que van.
Y vienen. Marino. Y blanco.