sábado, 6 de agosto de 2011

Otros poemas (28)

Cactus. Teià, 2011.

Pensamientos insignificantes


Mientras caminaba pensaba
en lo bueno que es tener una estufa
para poder calentarse.
También pensaba en lo bueno
que es tener una casa,
con una cocina y un horno
donde cocinar cosas contigo.
También pensaba cosas extrañas:
en cómo se tejen los hilos de la vida,
de dónde salen los nombres de las personas,
con qué letras mayúsculas empiezan,
qué vocales y consonantes lo componen,
cómo se escriben y cómo se leen,
qué necesarios son para llamar
y para que nos llamen.
Todo lo pensé mientras caminaba

de mi casa a la panadería,
y me llevé dos baguetes
bien tostadas para la cena.
A la vuelta no pensé,
me comí el pico crujiente
de una de ellas, de la más dorada.

5 comentarios:

Gloria Reyna dijo...

¡Cuántas cosas suceden de camino a la panadería! Besos

Andri Alba dijo...

Qué naturalidad! Fascinante.

Un abrazo y muchas gracias por haber decidido seguirme.

Andri

Ambrosía ignota dijo...

Que encantadora naturalidad para versar, tu poema un hermoso suspiro.
bonito domingo|

Kayla dijo...

Me gusta cómo haces poesía de tu vida cotidiana.
Un saludo.

Laura Caro dijo...

Intereante esta propuesta de poesía descriptiva.
Un saludo.