Debajo del bodegón, El Masnou, Barcelona 2010
El problema
Resolví el problema
con la insolencia
que da no contar
sino con las propias fuerzas,
caminando por la fina línea
que separa orgullo y virtud,
verdad y error;
buscando esos lugares
que encierran respuestas,
esas estancias
donde la intuición
nos hace vagar en tensión, al acecho.
Manteniendo a distancia
la peligrosa frontera
donde la verdad desnuda
tienta a los hombres
dispuesta a pasar factura
en forma de debilidad,
apatía o desesperación;
y llegaron respuestas,
y lo único que sé
es que los hombres tienen miedo,
recuerdan y mueren.
Resolví el problema,
siento la calma,
pero no sé si estoy orgulloso.

