viernes, 31 de diciembre de 2010

Aún sin título (53)

Debajo del bodegón, El Masnou, Barcelona 2010

El problema

Resolví el problema
con la insolencia
que da no contar
sino con las propias fuerzas,
caminando por la fina línea
que separa orgullo y virtud,
verdad y error;
buscando esos lugares
que encierran respuestas,
esas estancias
donde la intuición
nos hace vagar en tensión, al acecho.
Manteniendo a distancia
la peligrosa frontera
donde la verdad desnuda
tienta a los hombres
dispuesta a pasar factura
en forma de debilidad,
apatía o desesperación;
y llegaron respuestas,
y lo único que sé
es que los hombres tienen miedo,
recuerdan y mueren.
Resolví el problema,
siento la calma,
pero no sé si estoy orgulloso.

2 comentarios:

CAS dijo...

Siempre que te leo, me convences de lo que dices. Es un placer seguir tus letras.
Que tengas un año bueno.
un abrazo

Ayelen Evangelina Ponce Cativa dijo...

esta verdad hace sentir a la persona algo vulnerable