Tibidabo, Barcelona 2009
Tiempo de quietud
Ya los días no están tan llenos.
Y las noches no son tan plenas.
La vida se desliza como un topillo de campo.
Sin levantar la hierba.
En esta escena yerta,
en ese espacio de mar en calma,
puedo sentir, aún, el impulso
de ponerme otra vez en marcha.
Hasta que esa necesidad emocional madure
y se transforme en acto,
me contento con permanecer en el presente
sin mirar hacia delante;
alimentándome del sol
que tibiamente calienta mi cara,
y de la lluvia fresca que moja mi cuerpo,
llena mis sentidos y calma mi futuro.
Aquí y ahora, esta es la meta.

